lunes, 11 de julio de 2011

VISITANDO A LOS ASHÁNINKAS DE LA COMUNIDAD NATIVA DE PAMPA MICHI

Durante nuestro viaje a la Selva Central nos detuvimos a visitar la Comunidad Nativa Asháninka de Pampa Michi para conocer su cultura y modo de vida, apreciar sus danzas y su artesanía que son de diferentes formas y de gran belleza.

El mapetse, autoridad que gobierna la comunidad, nos dio la bienvenida en su dialecto asháninka y nos compartió parte de su vivencia, cultura e historia. Comenzaré contándoles que hace muchos años tres norteamericanos cuyos nombres son: Michael, Wayle y Silva, ingresaron a la comunidad y se posesionaron del margen izquierdo del río Perené con una compañía para poder sembrar la planta de café, cacao y la crianza de animales.

La Comunidad Nativa cuyo nombre hace referencia a uno de los tres colonizadores de la zona, está ubicada en el departamento de Junín, provincia de Chanchamayo, distrito de Chanchamayo - sector de Pampa Michi con una altitud de 730 m.s.n.m. es una pequeña comunidad de nativos de la etnia Asháninka fundada por Augusto Capurro Mayor el 21 de junio de 1977 quién al no poder pronunciar correctamente el castellano, solamente en honor a uno de los norteamericanos “Michael”, llegó a pronunciar Pampa Michi en vez de Pampa Michael.

Los Asháninkas han sido tradicionalmente conocidos como “Campas” los cuales pertenecen a San Ramón, Vitoc, La Merced, Pichanaki y cuentan con 144 comunidades en toda la Selva Central.

Durante la visita a su comunidad, los nativos nos trasmitieron sus vivencias y costumbres tradicionales: Sus viviendas son construidas sobre cuatro troncos de madera con techo de palmera. Su vestimenta es la "cushma" que consta de una sola pieza de color marrón rojizo cuyo largo es desde el cuello hasta el talón; la diferencia de la vestimenta del varón y la mujer está en la forma del cuello, la cushma del varón en el pecho termina en punta o en forma de triángulo, mientras que en la mujer es ovalado, lo cual le facilita sacar el seno para dar de lactar. La cushma es confeccionada por ellos mismos de hilo de algodón nativo teñido, utilizando la corteza de un árbol llamado “Potsotaroki” para representar el color de la tierra, el diseño de las cushmas es pintado con una mezcla de arcilla negra con resina de un árbol llamado “Hope” y simboliza a los tipos de culebras que hay en el lugar.

Entre sus tradiciones podemos encontrar el pintado de sus rostros con tintura proveniente de achiote verde natural y grasa de culebra, para poderse identificar en las diferentes comunidades: una sola raya a las mujeres solteras, dos rayas a las mujeres casadas y a los valores con tres rayas, representando las tres garras del tigrillo. Una de sus tantas costumbres es la curación del nativo que tiene entre 12 a 14 años con una planta llamada “El piri-piri” para que pase su primera prueba. Esta prueba consiste en que el nativo joven debe salir solo a cazar y al regresar a casa escoger a una persona mayor de la comunidad para que reciba el animal, como símbolo de autorización para que utilice las bandas que representan al color de la serpiente, el cual lo va a proteger de animales peligrosos y de espíritus malos. Cada prenda que les entregan los mayores de la comunidad es un sacrificio porque son castigados con una planta llamada “la chalanca de mula” como prueba de valor, para que más adelante hagan respetar a todos sus comuneros y lleguen a ser líderes.

Para la caza de animales utilizan diferentes tipos de lanzas que se diferencian por el tipo de punta que tienen: para animales grandes utilizan lanzas con punta sin gancho; para animales pequeños, lanzas con gancho; para los peces, lanzas con 4 puntas la punta más larga al centro y tres al costado; para cazas aves utilizan flechas con punta redonda. Cuando se van a quedar cazando más de un día llevan tres clases de veneno: gel de serpiente, de sapo y de un árbol llamado catahua, curan la punta de la flecha con estos venenos para utilizarlos en momentos de peligro. Pero para la caza de animales de consumo diario utilizan lanzas sin ningún veneno.

Estas familias nativas tienen como principal actividad económica el turismo, el cual les permite ganar dinero para cubrir sus necesidades básicas, casi todas las familias participan elaborando artesanías, danzando y preparando bebidas. El trabajo en la comunidad se halla repartido: los hombres cazan, pescan, y se encargan del cultivo y construcción de viviendas; las mujeres, cuidan a los hijos, se encargan de los tejidos y de la elaboración del alimento.

Durante nuestra visita los Ashánincas han demostrado ser una comunidad nativa muy alegre y hospitalaria, cuando llegamos nos recibieron con un grato saludo en su dialecto Asháninka, nos colocaron su vestimenta y realizaron presentaciones de danzas y canciones típicas al compás de un grupo musical compuesto por ellos mismos. Fue una experiencia que nunca olvidaré por ser una pequeña y gran enseñanza a la vez.

Si deseas conocer un poco más sobre está comunidad puedes visitar la siguiente página web:

Madeleine Azurza Sánchez.




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